Gandhi di Job, desde la suelta difícil hasta el disco, un grande

Gran Premio José Pedro Ramírez (G1), Maroñas

 

Fotos Cortesía Hipódromo Maroñas/HRU
 
 
Viernes, Enero 6, 2017 Por Gustavo Gonzalez,
 

Fue una cuestión de potrillos el Gran Premio José  Pedro Ramírez-Copa El País. Y fue una cuestión de estilos que se resolvió con el puntero, Gandhi di Job, ganando sobre el atropellador, Robinson Crusoe. El ganador del Nacional superando al héroe del Jockey Club. El primero en el Derby fue primero en la carrera máxima del turf uruguayo, algo que no se había dado nunca.


“Mi primer Ramírez”, dice el entrenador Jorge Firpo, que entró segundo y tercero algunas veces. “En Maroñas viejo me ganó un cuádruple coronado, Amodeo. Fui tercero de Good Report con Potri Flash… Siempre ahí”, dice, a 33 años de su estreno como cuidador, después de colgar la fusta. “Pero estoy en esto desde que tengo uso de razón; Dios me ha ayudado, tuve perfil medio bajo; mi familia también es parte de todo esto”, continúa, reafirmando lo que les pasa a todos los que se dedican a una pasión y la tienen como medio de vida.


Después se mete en su caballo, en la gran victoria. Empieza por el parentesco con otro fenómeno: “Este caballo tiene un hermano entero, Boby di Job, que era excelente, excepcional. La gente que lo vio correr y yo mismo, que corrí por muchos años caballos buenísimos, opinamos que es de lo mejor que hubo. Gana el Criterium por 17 cuerpos y un cuarto en 1m22s1/5, un tiempo que, si la cancha hubiera estado bien, no quiero pensar cuánto lo habría mejorado. Después le gana en el Ensayo a Brujo de Olleros, que se le vino en los 200 y Boby di Job guapeó; después fue la Polla, en un fangal, ganó en 1m35s clavados y el Jockey Club en 2m2s. Era un caballo extraordinario”.


De a poco, no es difícil deducir que Gandhi di Job tiene bastante parecido con el hermano. “Aquél era mucho más pesado, 480 kg, y éste pesó hoy 428 kg, que es el peso con el que corre. Si es por eso yo también era flaco y corría…”, detalla, a pura risa. “Esto es una culminación, pero no me voy a quedar en este Ramírez”, enfatiza después, como para dejar sin trabajo a los psicólogos.


“Yo siempre le doy libertad al jockey, porque yo lo fui. Tienen que tomar las decisiones. Le dije que lo dejara, pero cuando largó se le fueron las patas, casi cae de cabeza y calculo que cuando Federico Piriz le puso las piernas el caballo se enojó, entonces quedó a tres cuerpos de los punteros, pero ya al pasar por el disco estaba primero”. El movimiento del jinete en ese momento crucial proyectó a Gandhi di Job a una posición y una estrategia impensada. Firpo habría querido que ese apuro fuese a partir de los 1000 metros.


El cuidador, que sabe que hay cuestiones de azar y decisiones, recordó una anécdota dolorosa de sus tiempos de jockey, con Sol de Noche. “Ganó el Jockey Club y el Nacional; en Buenos Aires fue tercero de Practicante y Martinet. Fue el que ganó por  mayor distancia el Dardo Rocha y de regreso en Uruguay ganó el Ramírez por varios cuerpos. Pero yo lo había dejado para correr a Elocuente, que tenía Marsiglia, aunque Tito Ferro, un fenómeno, me lo había ofrecido. Son decisiones que uno toma. Por eso entiendo a los jockeys, que tienen derecho de elegir pero también a sufrir cuando pierden”.


Aunque el Latinoamericano será en el césped de Viña del Mar, Firpo no descarta correrlo “si nos invitan”. La cuestión, para él, está más cerca en el tiempo, mañana. “Vamos a ver cómo queda, pero este caballo corre hasta en las piedras, si hay barro corre, si está seco corre, ya uno ve que tiene un plus, es distinto. Yo corrí el Latino con Potri Flash, que entró cuarto en La Plata y debía terminar más adelante. Todo depende del propietario; yo soy un pobre entrenador…”

 

 

 

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