La historia lo esperaba y Sir Fever entró por la puerta grande

Maroñas: La Triple Corona

 

Fotos Cortesía Hipódromo de Maroñas  

 

 

Domingo, Noviembre 9, 2014 Por Gustavo Gonzalez

En algo más de dos minutos y medio, Sir Fever le dio al turf uruguayo un motivo más para golpearse el pecho, para emocionarse. La Triple Corona, esa ilusión que se va haciendo sueño a medida que avanza una campaña como la del potrillo del stud Oro Negro, a puro triunfo, se hizo realidad en el Gran Premio Nacional-Copa Caras (G 1-2500 m), en la tarde luminosa de Maroñas. Una realidad que, por inevitable que apareciera, por más que cada uno de los que rodeó al crack apenas ingresado en la premiación se haya imaginado la foto, terminó en una fiesta de risas y lágrimas incontenibles.

Diez veces afrontó una carrera el zaino, diez veces fue primero. Con desarrollos más o menos parecidos, pero siempre con el desenlace que consiste en un dominio absoluto en la larga recta del hipódromo de Montevideo. Como si Federico Píriz tuviera una palanca o un botón, en lugar de riendas, para ponerlo a correr en serio cuando quisiera.

Esta vez, Fletcher se atrevió a perseguirlo sin temores. Los 500 metros más a recorrer, respecto del Jockey Club, animaban a competir por algo más que el segundo puesto y probar si el fenómeno tenía un límite. Lo había anticipado Aníbal San Martín, quien entrena al enemigo junto con su hijo, Sebastián: “Salga quien salga, nuestro potrillo va a venir en los puestos de comando, porque tiene brazada larga, es galopador y parejo”.

Julio César Méndez, un rato antes de largar, había confesado que, en la segunda etapa de la Triple Corona, Malandrino, su caballo, corrió como para asegurarse el segundo puesto y aprovechar si había una grieta en el andar del hijo de Texas Fever. Pero ahora el jockey que actuó por años en la Argentina esperaba otra cosa, e iría a buscar la carrera, con la táctica que fuera.

Lo cierto es que Sir Fever mandó en el trámite, controló a Fletcher dejándolo acercarse más o menos según el momento, y en la recta final huyó como siempre. Y se mantuvo el statu quo, porque Malandrino se desempeñó tercero desde el arranque y en esa posición cruzó la meta.

“Lo elegí en un remate, me encantó. Ya pintaba para ser buen caballo; grande, negrito, era precioso. Es mi primer caballo”, cuenta Paola Rosas, pareja de Federico Píriz. “Mi padre también tiene caballos de carrera y luego conocí a Fabián”, agrega, aludiendo al jockey por el segundo nombre, como se lo llama si es que no se usa el más popular “Pelado”. En la tribuna es otra cosa, es “Píriz viejo no más”.

“En mi vida esto es todo, una gran alegría”, completa Paola, con lágrimas como casi todos, pero riéndose cuando se le sugiere que su suegro, Jorge Avelino, el entrenador, seguramente va a darle otro recado parecido, de ahora en adelante.


Mientras, a Píriz padre, la confianza le salía por todos los poros, en los días previos. “No te hagas problemas, que va a ganar por varios”, se le oía decir a cada paso, a cada pregunta sobre la distancia exigente, sobre los rivales. “Los demás son caballos buenos, corredores”, enfatizó después del Derby, como para que la polémica sobre la debilidad del resto de la generación 2011, latente, hiriente por momentos, se desvaneciera de una vez. Aunque a él no le interesara esa discusión, en verdad.

“Lo que pasa es que Sir Fever es un caballo distinto. Es difícil seguirle el tren de carrera y Fletcher vino con él, pero cuando el mío se embala se te va y se te va”, continúa. Le preguntan a Píriz cuándo se terminó la carrera, en su opinión: “En la recta”, concluye. “Había que estar tranquilo; yo soy medio nervioso, medio loco, pero hoy estaba sereno porque no lo veía perder. Sir Fever se irá o no se irá, pero como sea voy a seguir trabajando, eso no cambia.”

En el final, cuando todo estaba más relajado y las pulsaciones comenzaban a bajar su ritmo, los periodistas locales, como Roberto Balberde -azuzado por Fernanda Perrone, la encargada de Prensa de Maroñas, y por Pablo Núñez, hoy funcionario del hipódromo- bromearon con el gol del Chino Recoba que definió el clásico para Nacional ante Peñarol, un rato antes del Derby. “Y bueno, hay que reconocer la calidad del hombre”, se resignó el cuidador (hincha del perdedor, claro), en medio de las risas generales, distendidas ya.

Los que trajinan la hípica uruguaya desde hace tiempo, sostuvieron que el fútbol le restó asistencia al gran premio que coronó a Sir Fever. Los gritos ante cada gol -ganó el Tricolor 2 a 1- que se vio en una de las pantallas gigantes, mostraron que muchos no pudieron resistir las dos pasiones. Algunos tuvieron doble motivo para celebrar, en la tarde de Maroñas. Pero todos supieron que asistían a la historia.

 

HIPODROMO MAROÑAS, Viernes, Noviembre 7, 2014
Buenos Aires - ARGENTINA
GRAN PREMIO NACIONAL (URU-G1)
3 años - 2500m - Arena
Pista: Normal | Tiempo: 2:37:07 (Record Distancia: Ad Better 2:35.18 2004)

SIR FEVER (URU), macho zaino, 2011
Texas Fever (USA) & Sirina (ARG) x Rainbow Corner (GB)

Criador: Haras N.A.
Propietario: Stud Oro Negro
Entrenador: Jorge A. Piriz
Jockey: Federico F. Piriz

2°- Fletcher - Luis Caceres (Sebastian San Martin / Stud 3 de Enero)
m.3, Ecclesiastic (USA) & Fade Frisa (ARG) x Fadeyev (USA)

3°- Malandrino (BRZ) - Julio C. Mendez (Alcides Perdomo / Stud Coral Gables)
m.3, Redattore (BRZ) & Chris Lady (IRE) x Grand Lodge (USA)

4º-5°- Basko Hy, Interrogado.

Márgenes: 5 ½ - 10 ¼ - 18 - 24 ½.

 

 

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